• Alfonso

La amenaza del populismo al progreso




¿Cómo se mide el progreso? ¿Con mayor crecimiento económico? ¿Menor desigualdad? ¿Mejora al medio ambiente? ¿Aumentando la salud de la población? ¿Incrementando la seguridad? ¿Aumentando la paz social? ¿Con avance democrático? ¿Incentivando el desarrollo científico?


¿Cuál es la relación que tiene el populismo con todas y cada uno de estos indicadores de progreso?


Riqueza y crecimiento económico: El populismo busca una mayor participación del gobierno en la economía. Aumentan los privilegios y proteccionismo para ciertos sectores "clave". Por lo general, en los gobiernos populistas, poco a poco comienza a sentirse una menor generación de riqueza porque el sector privado se encuentra reprimido y poco incentivado ante derechos de propiedad desprotegidos. Los gobiernos populistas tienen una fascinación con sectores tradicionales que fueron motores en el pasado, como el petróleo o el sector agrícola; y existe un descuido total por fomentar la competitividad e innovación tecnológica.


Desigualdad: El gobernante populista maneja una dicotomía para dividir a la población en dos grupos: el pueblo (bueno y santo) y el enemigo (interno y externo) ocupado en un sector empresarial "oligárquico", incluyendo los "yankees, la mafia del poder" y la prensa. Estos dos grupos están definidos con adjetivos calificativos que provocan odio hacia el interior. El pueblo es honrado, es justo, es santo, es sabio, etc., el pueblo no se equivoca. Por su parte, el sector oligárquico es un conjunto de todo lo que es malo en una sociedad: abuso de poder, corrupción, mentiras, o "fake news". Con ese discurso, el gobernante populista divide a la población y en conjunto con sus medidas proteccionistas, terminan por crear no sólo una mayor división política, sino que aumenta la desigualdad económica.


Medio ambiente: Generalmente existe un desprecio total por el medio ambiente. El gobernante populista suele desacreditar cualquier evidencia científica sobre el daño al medio ambiente para apoyar vía regulación destructiva al petróleo y las energías a base de carbono, o destruir selvas para construir trenes, etc.


Vida y salud: En algunos países, los populistas utilizan los dogmas y creencias religiosas para crear divisiones en temas que ya están resueltos en los países más modernos y progresistas. Entre esos temas están las campañas anti-vacunas, los derechos de la mujer, los derechos a los grupos minoritarios como LGTB.


Seguridad: En materia de seguridad, el gobernante populista tiende a desacreditar todas las cifras que no le favorecen. Comienzan a crear sus propias estadísticas. Su realidad alterna. Internamente validan su poder mediante el poder militar. A menudo despliegan dicho poder por todas las esquinas del país. Es un recordatorio de quien manda.


Paz: Muestran un desprecio por organismos internacionales, la diplomacia y el multilateralismo. Se ausentan en los foros internacionales porque los ven como un peligro y una amenaza para su propio régimen. Por tanto, apoyan otros gobiernos autoritarios. Existe una obsesión por un pasado que fue glorioso, aunque haya sido hace 500 años. El futuro, moderno e impredecible, les aterra.


Democracia: Los populistas son autoritarios. Desprecian y descalifican a las instituciones democráticas. No les gusta compartir el poder y por lo tanto minimizan el poder institucional para concentrarlo en una sola persona.


Conocimiento y desarrollo científico: Existe un total desprecio por la información, evidencia y por los datos. Gobiernan dogmáticamente. La ciencia y tecnología es una amenaza porque pone en duda el pasado glorioso al que tanto se aferra el gobernante.


Cuando las cosas comienzan a salir mal, el gobernante populista no tiene ningún despacho en culpar al enemigo oligárquico (interno y externo) que ya se había inventado.


Finalmente, el elector populista suele ser, en promedio, más viejo, más religioso, supersticioso, rural, menos educado y más enfocado al tribalismo. Al enfocarse en las áreas en las que su tribu está en riesgo (ante la migración, por ejemplo), el votante tribal y populista es el auténtico perdedor de la competencia cultural.


La retórica del votante populista es "¿Qué tenemos que perder?"


Todo lo que ya se había progresado.



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