• Alfonso

Ser aguafiestas es un superpoder


En las culturas orientales a los 'aguafiestas' se les da un rango de 'shaman' para comprender la trascendencia del juego. En occidente el aguafiestas es categorizado como 'raro' y es despreciado por la sociedad. En una época dominada por algoritmos y necesidad de atraer likes, el aguafiestas es el niño de prepa que borra sus apps del celular. Pero no te equivoques, los aguafiestas saben ganar el juego.


No me refiero a hacer trampa ya que eso solidifica el círculo de reglas. Me refiero a trascenderlo. Los algoritmos no logran categorizar o definir la rareza de los aguafiestas. Es allí donde la belleza humana se desmarca de la inteligencia artificial. No hay algoritmo que le gane al humor, la belleza, las bromas y la magia.


Pero la rareza también enfrenta un reto: muy pronto es copiada, empaquetada y vendida en una marca. Y para muestra un botón. Durante la década de los 90s, los principales shows de televisión presentaban a los estereotipos de las clásicas figuras del entretenimiento. Esto es, las caras más bonitas, los cuerpos más esbeltos. Tal es el caso de Friends, Melrose Place, Beverly Hills, etc. El aguafiestas era el estereotipo 'nerd' y por supuesto era la excepción a la regla. La regla era Rachel, de Friends.


Ya para la primera década de este milenio, los nerds y geeks se convirtieron en el producto principal como lo demuestra la popularidad de The Big Bang Theory. La regla es ahora Sheldon Cooper. Los nerds ya no son los aguafiestas. Ahora son lo convencional.


Mi punto es que ten cuidado en acusar a los aguafiestas. Escucha y observa la rareza de quienes quieren romper con la convención social y desconectarse de las redes sociales. Ellos son la llave para el futuro y sobre todo, para nuestra necesidad presente de conectarnos con los demás de una forma más humana y menos digital, de reír y simplemente encontrar el camino.


#beweird

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