• Alfonso

Una apuesta por el humanismo

Actualizado: 8 de jun de 2020



Tras los terribles acontecimientos de El Paso, Texas en el que un fanático se puso a dispararle a miembros de la comunidad hispana y lamentablemente más de 20 personas perdieron la vida, me puse a reflexionar sobre cuál es el enfoque adecuado para enfrentar las diferencias que tenemos los seres humanos.


Esto va más allá del tema de la seguridad en el uso de las armas. Es un tema que se deberá revisar, sin duda. También, resulta muy fácil culpar a un sector de la población y resulta muy fácil quererle cargar toda la responsabilidad a los políticos. En mi opinión, la respuesta se encuentra en los principios del humanismo.


Y es que, contrario a lo que lo impactante de tan mala noticia, soy un creyente de las posibilidades, de los datos. Somos una especie con más de 7 mil millones de personas y las posibilidades de que nos estemos haciendo algo los unos a los otros son altas. Pero la gran mayoría no lo hacemos. Hace 200 años la probabilidad de morir asesinado era 10%, hace 500 años, 25%. Hoy es menor al 1%. A pesar de todo, hemos progresado.


Y es que el surgimiento de estos gestos anárquicos de violencia nos quieren vender la idea de que somos células de un super organismo que nos divide y nos clasifica. Venden una nostalgia por el pasado en la que se cree que los dogmas y fórmulas extintas merecen una segunda oportunidad. La nostálgica idea es falsa. Los datos nos muestran que estamos en la mejor época de la historia de la humanidad.


Y es que prácticamente todas las grandes atrocidades que han ocurrido en la historia de nuestra especie han surgido en respuesta a los "-ismos", esta idea de dividirnos en tribus. Daré algunos ejemplos: Nacionalismo, Dogmatismo (Cristianismo, Islamismo, Judaismo, Budismo, etc.), Populismo, Racismo y Terrorismo.


Todos son un intento anárquico por dividir a nuestra especie y bloquear lo que parece inevitable: que en la presencia de mayor educación, el creciente uso de la razón, desarrollo tecnológico y científico, comercio internacional e intercambio cultural, los seres humanos no sólo no nos lastimamos, sino que florece la empatía por nuestros prójimos, crecen las ganas de conocernos, ayudarnos y expandirnos.


Me siento orgulloso de los logros de mi especie. Me da lo mismo su origen, su raza, su religión o su apellido. Lo mismo me llena de orgullo lo que han logrado Neil Armstrong, Albert Einstein, Neil Degrasse Tyson, el equipo femenil de los Estados Unidos, Octavio Paz o Alfonso Cuarón. Mi apuesta es por la raza humana. Yo apuesto por el humanismo. Por el progreso.

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